
Cuenta la leyenda que...
Cierto día apareció un hombre, venía pidiendo un remedio para su hijo que estaba en la oscuridad, y en esta botica se le dió un frasquito lleno de luz...
Otro día vino una mujer, venía pidiendo un remedio para cicatrizar las heridas de su hijo y en esta botica se le dió un ungüento de amor...
Al cabo del tiempo apareció un hijo, venía pidiendo un remedio para sus padres que estaban cansados y con pocas fuerzas y en esta botica se le dio unas píldoras de cariño y comprensión...
Al poco tiempo apareció un niño por la puerta de esta botica, traía un paquete, al abrirlo había un hermoso regalo de gratitud.
Esto es un homenaje a todas las boticarias, boticarios, mancebas, mancebos, pacientes, clientes y amigos pasados, presentes, futuros, que han tenido el bien de pasar por esta Botica.
Homenaje a mi botica y sus trabajadores.
