viernes, 27 de noviembre de 2009

Tiquitiqui

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Para mi amigo Anselmo, sin el que este cuento no hubiera visto la luz, al amor que siente por la naturaleza y sus habitantes... porque, aunque me haga rabiar cuando nos juntamos, sé que en el fondo me quiere igual que yo a él.

Con todo mi cariño para ti, Anselmo.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La capa del duende



Cualquier atardecer es bueno para comenzar esta historia. El país donde ocurrió ha sido visitado por todos nosotros en más de una ocasión:”El país de los sueños”...

Comenzaba a anochecer cuando un pequeño ser decidió visitar este bello país, se llamaba Bolita y era un duende muy, muy tímido.

Como era muy tarde cuando llegó, decidió dormir apoyado en una seta. Al amanecer el rocío salpicó su cara y Bolita se despertó...
-” ¡Oh!”, exclamó, “¡qué lindo país!”
Nunca había visto nada igual; los soles eran verdes, las montañas azules y había miles de margaritas. No pudo contener la emoción y dio un gran grito que fue escuchado por todos los soñadores.

-” ¿Qué ha ocurrido?”, dijo desperezándose la montaña.
-”Ha sido el grito de un duende”, contestó una margarita,”conozco ese grito.”
-” ¡Oh, no!, todos se han despertado”, pensó Bolita,
“¿y ahora qué puedo hacer?”
-”...Un duende... ¿qué duende?”, seguía preguntando la montaña.
-”Soy yo”, dijo Bolita con voz entrecortada y nerviosa,”me llamo Bolita y vengo del país de la ilusión a pedir ayuda”.
-” ¿Ayuda?...y para qué”, le gritó una margarita mientras peinaba sus lindos pétalos naranja.

-”Vengo del país de la ilusión”, comenzó diciendo nuestro pequeño amigo mientras, sonrojado, sacaba su carita de detrás de la seta,”allí hemos perdido la magia y la esperanza quiere marcharse, y la ilusión sin magia y sin esperanza no puede existir,
Por eso es que todas las hadas y duendes que vivimos allí hemos salido a buscar ayuda... ¿podréis ayudarme?”
-” ¡Oh, sí!”, dijo la montaña,” ¿cuánto tiempo tienes?”
-”Creo que poco”, respondió Bolita.
-” ¿Como cuántos soles?”
-”Dos o tal vez tres, con un poco de suerte”.
-”Pues si que es poco”, dijeron todos.
-”Lo tengo, lo tengo”, dijo una araña plateada que tejía una linda tela roja.”Invoquemos a todos los soñadores para que nos ayuden”.
-”Sí, sí, sí”, decía ilusionado Bolita,”es genial”
-”Pues manos a la obra, amigos”


Cuando el sol ya había desaparecido todavía nadie tenía la solución y Bolita se impacientaba mientras que en el país de los sueños todos trabajaban con alegría para ayudar a nuestro amigo. Ya el segundo sol se ocultaba y ningún soñador había hablado.
-”Creo”, dijo Bolita,”que ya no podemos hacer nada”.
-”Nada, ¿qué es nada?”, preguntó la seta.
-”No existe la nada”, contestó el viento.
Y triste, como todos los tristes, Bolita se durmió y en sus sueños fue transportado al país de la ilusión, donde todo era mágico y bello y el verde era más intenso. La esperanza y la magia de los sueños habían alimentado a la decaída ilusión y todo volvió a ser como antes.
-” ¿Qué es esto?”, dijo incómoda la seta.
-” ¡Oh, es la capa del duende!”
Aunque tal vez no fuera una capa sino su timidez que dejó allí olvidada.